Rutas turísticas

El Castillo

    

      Podemos empezar por este paseo, no muy largo, donde la única pequeña dificultad está en la vuelta, casi  toda cuesta arriba.

      Comienza saliendo del pueblo por donde hemos entrado, pasando por debajo de la autovía, luego cruzaremos la carretera y, a unos cincuenta metros más abajo sale un camino que desciende suavemente. Tomaremos el desvío que parte a la derecha, bajando siempre hacia el río que ya iremos divisando en ocasiones, hasta llegar al molino “da Veiga”, exponente de la siempre presente arquitectura popular y que sigue en funcionamiento hoy día.
    

La presa y portal de caballerías

  

En perfecto funcionamiento

    
El molino merece una atención detallada. En realidad se trata de una aceña y así se le ha llamado siempre. La diferencia estriba en que el molino es movido por el rodicio, o rueda vertical contra la que va cayendo el agua que origina todo el movimiento, y la aceña está formada por una rueda horizontal, de la que sube un eje vertical que mueve todo el ingenio. Podemos ver el detalle de su funcionamiento en el croquis siguiente:    

    

Croquis de aceña

    
      Después de molido el grano, se selecciona la calidad de la molienda con el cernedor, desde la harina más fina, hasta el salvado.

Cernedor

    

      A continuación, cruzaremos el río Navia por el estrecho puente y seguiremos por un trayecto llano, entre la frondosa y agradable compañía de pinos, encinas y castaños hasta la torre de Doncos, situada en un punto realmente estratégico.

Este es el punto final de la ruta.

      Para el intrépido caminante, hay un camino más corto, aunque más incómodo, que parte del centro del pueblo y baja a la carretera nacional por la antigua “penela” y, cruzándola, continúa bajando al lado de la única y aislada casa que queda extramuros de la autovía. Este es al antiguo camino de carros que se encontrará con la ruta anterior unos metros antes del molino.

      Para volver, tenemos dos opciones. Podemos desandar lo recorrido o, pasando después del castillo, bajar por el otro lado hasta alcanzar otra vez el río y cruzarlo por otro puente similar al del molino. Continuaremos por una subida suave que terminará llevándonos, nuevamente, a la carretera nacional, unos dos Kms. más abajo de donde habíamos comenzado el periplo.
    
    
Ferrería de Bois

    

      La ruta larga. Partiremos de Doncos desde el barrio de Pandelo, en la parte alta, y seguiremos subiendo por la “carretera vieja”, antiguo camino real, cuyo trazado permanece claramante definido desde As Nogais hasta Pedrafita, aunque no así su calzada, hoy ocultada bajo una capa de tierra que la modernas máquinas han extendido como si se tratara de cualquier pista forestal; por lo menos está ahí debajo para quien, en el futuro, quiera recuperarla. La subida es suave y muy agradable hasta el barrio de “O Couso”, del pueblo de Castelo.

      Allí tomaremos un desvío a la izquierda y, enseguida vadearemos un pequeño reguero para encontrarnos en medio de un gran bosque de pinos. Cerca ya, alcanzaremos el manantial de “Augas Rubias”, llamado así por el color que le da un alto componente en hierro y de las que se asegura que son medicinales o, cuanto menos, sirven para abrir el apetito.

      A partir de aquí, una suave bajada, que a duras penas se abre entre acebos, nos llevará a la “Ferrería de Bois”.

      La vuelta la podemos hacer por el monte “Toxal”, cruzando el arroyo del Vao desde donde llegaremos directamente hasta el barrio de Pandelo.

   

Edificio principal

Zona de cuadras

   

Vista general

Detalle de la galería

   

Otros edificios

Detalle del río

   
       

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