Historia

El agua es vida

  
Antigua

      Una vega tan bien situada y provista de tanta agua, necesariamente tuvo que ser la base de asentamientos prehistóricos que dieran lugar a las comunidades evolucionadas, algunos de cuyos vestigios has llegado hasta nuestros días. Se atribuyen los comienzos históricos de Doncos a los primeros asentamientos del pueblo de los Desoncos, grupo escindido de la tribu de los Zoelas (los Celas tan abundantes en la región), y del que toma su nombre. De la existencia de los Desoncos da fe el "Pacto de los Zoelas", pacto de hospitalidad entre las tribus suscrito hace más de dos mil años. Pero ha sido su situación estratégica como tierra de paso la que ha marcado la historia de Doncos. Por aquí pasó la romana vía XIX que unía Astúrica Augusta (Astorga) con Lucus Augusti (Lugo), donde enlazaba con la vía XX que llegaba hasta Bracara Augusta (Braga), con un ramal hasta Brigantium (A Coruña) y algunos historiadores sitúan en el actual As Nogais la mansión romana Ponte Naviae, desde donde ejercieron su influencia sobre toda la región de la antigua Gallaecia.

Vía Romana a su paso por Doncos

   
 Media
      Posteriormente, fue paso del Camino Real de Castilla cuya entrada a Galicia era defendida por la Torre de Doncos, además de los castillos de Doiras y Valcarce. Durante la Edad Media, Doncos obtiene el rango de Villa y jurisdicción propia, integrada por la parroquia de su mismo nombre, Ferreiros de Balboa, Nullán y Vilouta. El adelantado Mayor del Reino de Galicia, García Rodríguez de Valcarce, impuso su señorío desde el Castillo de Doncos, en el siglo XIV. La Torre pasó a manos de su descendiente, el Conde de Ayala, señor de Doncos y a la condesa de Monterrey, en el siglo XV. De lo que fue la antigua fortaleza, situada sobre un montículo rodeado por el río Navia, en 1603, bajo pertenencia de Fernando de Toledo, no quedaba más que una torre abandonada. La misma torre de forma cuadrada que ha llegado hasta nuestros días.
  
 Moderna
       Encomiable fue la valentía de los vecinos de Doncos que ofrecieron una fuerte resistencia a las tropas napoleónicas que invadieron estas tierras en 1809 bajo el mando del general francés François M. Fournier, gobernador de los franceses en Lugo. Acosados por los ingleses y, a medida que se iban batiendo en retirada hacia Astorga, las tropas francesas incendiaron buena parte de sus caseríos y lugares y provocaron grandes desperfectos a la Iglesia Parroquial y la Torre del Castillo. Este comportamiento sería la constante, dejando a su paso poblaciones devastadas como ocurrió en las posteriores batallas de Cacabelos  y Bembibre, ya en provincia de León.
 

      La muerte del rey de España, Fernando VII, en 1833, desata una guerra civil entre los partidarios de su hija Isabel (los liberales) y los partidarios de su hermano Carlos (los carlistas). Estos últimos consiguieron muy pocos apoyos en Galicia y en 1835 los vecinos de Doncos formaron una partida de voluntarios para perseguirlos.

Las elecciones municipales del 12 de Abril de 1931 dan la victoria a las candidaturas republicanas, fuerzan al rey Alfonso XIII a la renuncia y al exilio y favorecen la proclamación de la 2ª República Española lo que trae aires de renovación a Doncos, cuyos vecinos deciden constituir la Junta Republicana local, bajo la bandera tricolor: roja, amarilla y morada. Y eso a pesar de que Lugo fue la única ciudad gallega y una de las 9 capitales de provincia donde las candidaturas monárquicas consiguieron la mayoría absoluta.

 

El 18 de Julio de 1936 un grupo de militares, bajo el mando del general Emilio Mola en primera instancia y de Francisco Franco después, se levantan en armas contra las autoridades republicanas, dando comienzo la Guerra Civil. La Junta Republicana de Doncos se pone a las órdenes de las autoridades de Gobernación en Lugo dando por acabada la aventura democrática de los vecinos de Doncos. La quema de iglesias se generalizó por parte de militantes de izquierda y el templo de Doncos estaba entre sus objetivos. Pero no pudieron. Los vecinos de Doncos permanecieron en el interior de la iglesia por turnos, día y noche, para defender el edificio y a su párroco de cualquier ataque. Finalizada la contienda las nuevas autoridades nacionales supieron reconocer el gesto y liquidaron el pasado republicano de Doncos imponiendo multas de 500 y 200 pesetas a los dirigentes de aquella Junta Republicana.

   

¡Cuantas ilusiones truncadas!

Pulsa aquí para ampliar la foto superior.

     Croquis de los componentes de la Junta.
     Detalle nominal de los componentes.
    Nota: Si usted usa Explorer 6, la imagen probablemente se hará más pequeña hasta coincidir con el tamaño de la pantalla. En ese caso, presione el botón de expandir la foto, para verla a su tamaño natural.
    
La actualidad
      Doncos es en la actualidad una feligresía o parroquia perteneciente al arciprestazgo de Ferreiros de Valboa y está delimitada por los términos de As Nogais por el Norte y de quien depende administrativamente; Noceda y Nullán por el Sur; Vilaspasantes (Cervantes) por el Este; y Nullán y Quintá por el Oeste. Sus habitantes están agrupados en las entidades de Doncos, Espariz, Fontes, Robledo, Sebrás y Vilarín. A 5 Km. de la capital municipal, regado por el río Navia y su afluente Ferrería. El monte Xirondo y el Coto de Doncos, con 845 y 885 m. de altura conforman los puntos mas altos de su orografía.  
   
Los pueblos de la Parroquia

    

Espariz

Robledo

Sebrás

Villarin

As Fontes

   

  Tras milenios de una economía autárquica basada en la agricultura centrada en cubrir las necesidades del autoconsumo, y de utilizar el ganado como fuente de energía para realizar las tareas del campo, se ha llegado a una situación, muy generalizada en otras regiones, en la que el acceso a la más moderna maquinaria no impide la desaparición de un sistema de vida que va dejando paso a una economía fuertemente subvencionada.
 

    A pesar del pertinaz abandono institucional, las gentes de Doncos han sido capaces, con su sola lucha, de subirse al incipiente carro del desarrollo del siglo XX, consiguiendo con su solo esfuerzo, traer la luz eléctrica, construir una escuela, construir un lavadero, traer el teléfono y, por dos veces, llevar el agua a cada casa habitada, aportando cada uno su propio trabajo o dinero, valorado todo en jornales, en un ejemplo de convivencia y solidaridad ejemplares.  

    

     Subir