Gastronomía

      Bien es cierto que la falta de una dieta variada, que aportara los elementos vitamínicos y proteínicos básicos para el organismo, provocó en el pasado, la existencia de enfermedades endémicas, muy conocidas y que no es cosa de detallar, ya que afortunadamente están prácticamente erradicadas.

      La dieta, basada casi exclusivamente en el cerdo (“de él se aprovecha todo”) a través de los siglos, se amplía hoy con una de las carnes de ternera más sabrosas del mundo, una huerta donde las patatas de secano son las únicas capaces de convertirse en auténticos “cachelos” y el resto de las verduras aportan el complemento necesario. El embutido es auténticamente casero. Las truchas proceden de unas aguas que, un poco más abajo, se hacen salmoneras. Los suaves quesos de leche de vaca, la rica miel y una buena variedad de frutas, en su tiempo,  completan lo que hoy se puede considerar como una de las gastronomías más ricas de España. Sirvan de ejemplo algunos platos:

   

La Matanza

     Bien curado, al humo y al frío del invierno,  el embutido formará parte de la base alimenticia hasta la próxima matanza.
    

   

Lacón con grelos
      La bien curada pata delantera del cerdo, bien cocida, acompañada de brotes tiernos de nabos. Una combinación perfecta. La fuente, además, está siempre repleta de otros exquisitos manjares, la “cachola” o mitad de la jeta, de la que hay que probar pequeños bocados de morro y oreja.    
   

   
El Botillo
      En la cercana región de El Bierzo han sabido llevarse el gato al agua regulando, a través de su Consejo de Denominación de Origen, un producto que lo mismo puede haber nacido en cualquiera de las dos vertientes de las montañas que nos separan. No vamos a polemizar, para ellos la gloria del nombre, y nosotros nos quedamos con un mejor sabor y disfrute, que la materia prima no tiene punto de comparación. ¡Ya quisieran ellos criar los cerdos a base de castañas! ¿Y las patatas? Ya queda dicho arriba. ¿Y qué verduras tienen en el Bierzo para acompañarlo? ¡Repollo y poco más!
   

    
El caldo gallego
      Con unto. Y alubias pintas. Y, otra vez esas patatas únicas. Y berzas. ¡Único en el mundo! Siempre se dijo que lo hacía el agua y puede que sea cierto, pero además hay una manera especial de hacerlo, con calma y “con xeito”, que es como hay que hacer bien las cosas.
   

   

   
Freixos y Filloas
      Con una misma base de harina batida con huevo y leche, ellas enriquecidas con la sangre de la matanza del cerdo. Admiten de todo, miel, mermelada, nata, chocolate,  dulce, salado, amargo y sobre todo, sin nada.
   

   
Las castañas
      Sustitutas del pan en tiempos duros, siempre han formado parte de la dieta de la región. Cocidas o asadas, con leche o, más modernamente, convertidas en almíbar o “marrón glacé”. La celebración, cada otoño, de los diversos “magostos” dan a las castañas un protagonismo especial sobre los demás frutos del resto del año.
   
La Queimada
      Para terminar cualquier comida copiosa, nada mejor que una buena queimada. El orujo hay que traerlo de fuera, pero el arte para hacer una buena “queimada” es algo innato de estas gentes. Y, como a cada cual le sale mejor que al vecino, sólo voy a hablar de un ingrediente, eso sí, el fundamental:
   

   
O Conxuro:
    

      Mouchos, coruxas, sapos e bruxas.

      Demos, trasgos e diaños, espritos das nevoadas veigas.

      Corvos, pintigas e meigas, feitizos das manciñeiras.

      Pobres cañotas furadas, fogar dos vermes e alimañas.

      Lume das Santas Compañas, mal de ollo, negros meigallos, cheiro dos mortos, tronos e raios.

       Oubeo do can, pregón da morte; fouciño do sátiro e pe do coello.

      Pecadora lingua da mala muller casada cun home vello.

      Averno de Satán e Belcebú, lume dos cadavres ardentes, corpos mutilados dos indecentes, peidos dos infernales cús, muxido da mar embravecida.

      Barriga inútil da muller solteira, falar dos gatos que andan a xaneira, guedella porta da cabra mal parida.

      Con este fol levantarei as chamas deste lume que asemella ao do Inferno, e fuxirán as bruxas a cabalo das suas escobas, indose bañar na praia das areas gordas.

      ¡Oíde, oíde! Os ruxidos que dan as que non poden deixar de queimarse no agoardente quedando así purificadas.

      E cando este brebaxe baixe po las nosas gorxas, quedaremos libres dos males da nosa ialma e de todo embruxamento.

      Forzas do ar, terra, mar e lume, a vos fago esta chamada: si é verdade que tendes mais poder que a humana xente, eiqui e agora, facede cos espritos dos amigos que están fora, participen con nos desta queimada.

    
    

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