Cantos y bailes

      Bailes no muchos, la verdad; poco más que una “muiñeira” o alguna “jota” en las fiestas. Pero cantos, todo el día. Por las tierras se oían a los hombre y mujeres animando los duros trabajos. Arando, segando y hasta había fuelle para cantar con la guadaña o la azada en la mano y... a coro. Desde esa Rianxeira que, aunque parezca mentira, no tiene más allá de 50 años, hasta las más pícaras de las canciones vernáculas. “Árdeche o eixe” seguido de potentes alalás guturales y, a lo lejos, el canto de los carros cargados con la hierba seca, el cereal o cualquier otra cosecha contribuían con su cadencia a crear un ambiente bucólico, amable y alegre. No es de extrañar que de aquí partiera Teresa, voz solista y musa de una de las formaciones musicales más emblemáticas de Galicia: “Fuxan os Ventos”.

      “Este invierno no pasaremos necesidad. La cosecha ha sido buena”. Después de “mallar”, el grano ya está en la panera y hay paja suficiente para enjugar el cubil del ganado, encender el fuego o alumbrarnos a base de “fachas” cuando volvamos del “filandón” durante ese largo invierno que se avecina. Hay que festejarlo. A la “malla” han venido a ayudar los familiares, vecinos y amigos más lejanos. Vamos a festejarlo con un gran festín y luego beberemos y cantaremos. Habrá un momento en que alguien soltará una “loia”, esa especie de cuarteta, a veces de imposible rima, pero cuya intención es hacer alusiones personales con el fin de pinchar a otro comensal. Éste contestará o no, pero ya se han abierto las hostilidades y la noche se barrunta larga y alegre.

    
    
    

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