Ecosistema

  
Flora
  
      La riqueza de la flora autóctona es tan amplia y variada que se necesitaría todo un tratado específico imposible de incluir en un espacio tan pequeño como este. Sin embargo, hay que hacer mención especial a determinados árboles y arbustos que conforman el paisaje, el clima y la belleza de estos montes. Durante siglos han provisto a sus habitantes de madera, leña, frutos, sombra y templanza en la dura climatología de la región.
    

   El castaño, el rey

El nogal, elegante y recio

La Higuera, orgullo familiar

   

      Abundan, además, robles, fresnos, olmos, arces, avellanos, acebos, encinas, sabugos, espinos, cipreses, laureles y una variada representación de frutales encabezada por manzanos y perales, amén de cerezos, guindales, ciruelos, melocotoneros y membrillos, la mayoría de frutos silvestres muy sabrosos.  

Guindas, muy ricas en orujo, y mejor en güisqui

 

      Pero donde la relación es realmente interminable es en los montes y prados de los alrededores. El matorral más significativo, el “toxo” (ulex europaeus) fundamental para mullir la cama del ganado y que, como si de un círculo vital se tratase, volvía a la tierra en forma de abono. Junto con el “toxo”, la “xesta” (Cytisus Scoparius), cumpliendo la misma misión y, además, para servir de techumbre o iniciar el fuego.

   

Toxo Xesta
     

      Y otras variedades de esta familia que enraízan sobre la capa superior del terreno compactándola y enriqueciéndola para permitir mas tarde su cultivo: retama, piorno, boj, urz, etc.

 

      En cuanto a las plantas antaño usadas en los hogares, puede que aquí se encuentren todas las importantes. Sin el orégano no habría mondongo para el embutido, aquí llamado “zorza”. El romero y el tomillo aderezan los guisos. Y existen todo tipo de hierbas medicinales cuyo uso, esotérico saber de los antiguos herbolarios o “menciñeiros”, ayudó a soportar dolencias tanto humanas como de los propios animales domésticos. Con una variedad de menta que aquí llaman “meldracho” se mitiga el escozor de la ortiga, eso lo sabe cualquier niño.

      Margaritas, amapolas y lirios tiñen de color los campos. Ni la mejor técnica fotográfica es capaz de reflejar la explosión del monte en primavera o un otoño repleto de tonos imposibles, cuya visión es un regalo increíble para el espíritu.

   
 Fauna
   El vacuno, de raza rubia gallega y cuyas características están debidamente reguladas, válido tanto para el trabajo como para la producción de carne, e  incluso, proveedor de leche, ha sido el pilar fundamental de la supervivencia. Hoy día, debido a las crecientes dificultades administrativas y de mercado, precisa de instalaciones grandes y bien dotadas para poder lograr un mínimo de rentabilidad, por lo que ha desaparecido la tradicional imagen del pastor con media docena de cabezas, o incluso menos, camino del monte. En ocasiones, el antiguo vaquero se ha convertido en moderno ovejero, de cuidado y cría más llevaderos. Lo que prácticamente ha desaparecido en la zona son las caballerías, desde el caballo hasta los entrañables y sufridos asnos. Se siguen criando, no obstante, con toda pujanza, cerdos y gallinas, origen de ingredientes tan fundamentales como los diversos embutidos y los huevos y pollos de corral.
   

La mejor raza De estos quedan pocos...
   
  El alimento
   

   

     
 Estaciones
   

El invierno es crudo

El otoño, lleno de matices

   

   Siempre castaños

   
 Fuentes
   
      El agua es vida... y la base de la riqueza propia de las vegas de Doncos. Por eso, al margen de multitud de manantiales repartidos por todo el área, hay que destacar las siguientes:
      

      Os Cregos: El agua más sabrosa y digestiva. A la misma temperatura durante todo el año, mana con la frescura justa para sentar bien siempre.
   
    

      Fumayor: Una serie de manantiales recogidos en un surtidor común que durante siglos ha proveído de agua a las casas de la zona sur y, donde merced a la determinación y esfuerzo de los vecinos y al margen de la administración pública, ajena siempre a cualquier necesidad de estos pueblos, se construyó un lavadero comunitario que, durante años facilitó siquiera un poco, la colada a las mujeres de los barrios cercanos.
   

    

El lavadero

 Última Hora: Esta foto tiene el valor de un documento histórico en toda su magnitud. En el otoño de 2004 se desplomó sobre el edificio el hermoso y enorme olmo que le daba sombra, destrozándolo completamente, con tanto estrépito como nuestra alma se nos ha caído a los pies, al verlo.

  

      Lamas: El aljibe de los barrios más altos.
    
     

      As travesas: En la vertiente norte del pueblo, en medio del pulmón de la zona.
  
   

   

      Val dos corgos: Más lejana todavía y con un pequeño lavadero para facilitar esas labores a las zonas altas del pueblo.
     
    

      Subir